Enzimax Piña Papaya Hinojo 50 caps. Equisalud
- Para la comida de compromiso que ya sabes cómo va a acabar: la boda, la Navidad, la paella del domingo.
- Para cuando te levantas de la mesa con la sensación de que aquello se te ha quedado parado.
- Para la sobremesa larga, con ruidos y con el pantalón apretando.
- Piña y papaya en polvo, las dos frutas de las que salen la bromelaína y la papaína.
- Con extracto de hinojo titulado al 0,25 % de anetol, la molécula que le da a la planta ese sabor a anís.
€29.05
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Piña, papaya e hinojo. La cápsula que llevo encima el día que la comida va para largo.
Las proteínas de lo que acabas de comer son collares largos, de cientos de cuentas enganchadas una detrás de otra. Tu cuerpo no puede absorberlas así: al otro lado sólo pasan piezas de una, dos o tres cuentas. Buena parte del trabajo de una digestión consiste en ir cortando esos collares hasta dejarlos en trozos manejables.
De cortar se encargan las enzimas, que funcionan como tijeras muy especializadas: cada una reconoce un punto concreto del collar y corta ahí, siempre en el mismo sitio. Tu estómago pone la pepsina. Tu páncreas fabrica cada día alrededor de litro y medio de un jugo cargado de tijeras distintas y lo vierte al intestino justo donde va llegando la comida. Y hay un detalle precioso en ese diseño: las tijeras salen de fábrica desactivadas, con el seguro puesto, y sólo se arman al llegar a su destino. Es la manera que tiene el cuerpo de no digerirse a sí mismo por el camino.
Cuando el plato es copioso y graso, el estómago tarda más en vaciarse y toda la cadena se alarga por detrás. Esa es la razón física de que la sobremesa de una comida de compromiso pese distinto que la de un plato de verdura, aunque el reloj marque las mismas horas.
A quién se lo doy en consulta:
- A quien tiene marcada en el calendario la boda de junio, la cena de empresa o las comidas de Navidad.
- A quien come fuera por trabajo tres o cuatro veces por semana y no elige el menú.
- A quien se levanta de la mesa notando que la comida sigue ahí, dos horas después.
- A quien se pasa la sobremesa hinchado y con ruidos, y llega a la reunión de la tarde pendiente de otra cosa.
- A quien se va de viaje al extranjero y sabe que va a comer distinto durante dos semanas.
- A quien mastica poco porque come de pie y en diez minutos, mientras conseguimos cambiar eso.
- A quien ha cumplido años y me dice la frase exacta: «Pedro, yo esto antes lo comía sin enterarme».
- A quien quiere una ayuda para el día concreto y no un bote más para tomar de diario.
- A quien prefiere fruta en polvo con dos plantas conocidas antes que una fórmula con veinte ingredientes en letra pequeña.
Por qué la piña te pica en la lengua
Si comes piña fresca y acabas con la lengua escocida, la culpa la tienen sus enzimas. La bromelaína y sus compañeras están hechas para cortar proteínas, y las proteínas de la mucosa de tu boca les sirven igual de bien que cualquier otra. La piña es de las poquísimas frutas que le devuelven el mordisco a quien se la come.
Hay un experimento de cocina que lo demuestra en una tarde. Prepara una gelatina y échale piña fresca: no llega a cuajar, porque la gelatina es proteína pura y las enzimas la van deshaciendo a la misma velocidad a la que intenta espesar. Repite lo mismo con piña de lata y cuaja perfectamente. La diferencia está en que la piña de lata ha pasado por el calor de la esterilización, y el calor desmonta las enzimas para siempre. Es también la razón por la que la fruta cruda y la fruta cocida no traen lo mismo dentro.
Y un apunte para leer etiquetas: la bromelaína no está repartida por igual en la planta. Donde más hay es en el tallo, esa parte leñosa que nadie se come y que la industria aprovecha justo por esto.
La papaína lleva un siglo ablandando carne
La papaína se saca sangrando la papaya verde. Se le hacen al fruto cuatro cortes superficiales, brota un látex blanco, se recoge y se seca al sol. La papaya madura y dulce que compras en la frutería trae muchísima menos.
En el Caribe y en el trópico americano llevan siglos envolviendo la carne dura en hojas de papayo antes de cocinarla, y a mediados del siglo pasado la industria alimentaria copió la idea: casi todos los ablandadores de carne del supermercado son papaína en polvo. Hay un segundo oficio que ya casi nadie conoce: buena parte de la cerveza industrial se trata con papaína para que no se enturbie al enfriarse. Lo que enturbia son proteínas de la cebada, y la papaína las corta.
El hinojo le dio nombre a la maratón
En griego antiguo, hinojo se dice márathon. La llanura al noreste de Atenas donde se libró la batalla del año 490 antes de Cristo estaba cubierta de hinojo, y de ahí le vino el nombre al sitio, del sitio a la carrera y de la carrera a las zapatillas que se compra hoy medio mundo. Cada vez que alguien anuncia que va a correr una maratón está diciendo, sin saberlo, que se va a correr un campo de hinojo.
De la planta se usan los frutos, que casi todo el mundo llama semillas aunque no lo sean. Y lo que les da ese sabor a anís es una molécula concreta, el anetol, la misma que llevan el anís verde y el anís estrellado. El anís verde es una umbelífera pequeña, prima hermana del hinojo. El anís estrellado es el fruto de un árbol del sur de China que no tiene absolutamente nada que ver con las otras dos, ni de familia ni de continente. Tres plantas sin parentesco que saben igual porque comparten una molécula.
El anetol tiene además un truco de bar. Se disuelve muy bien en alcohol y muy mal en agua, así que el pastís, el ouzo o el raki se vuelven blancos y opacos en cuanto les echas hielo o un chorro de agua: el anetol se separa en gotitas microscópicas que dispersan la luz. El extracto de esta fórmula viene titulado al 0,25 % de anetol, o sea que la etiqueta te dice con precisión cuánta de esa molécula estás comprando. La mayoría no lo dice.
Lo que la ley europea deja decir de las enzimas, y de cuál
De todas las enzimas digestivas que se venden en el mundo, en Europa hay exactamente una con una alegación de salud aprobada: la lactasa, que mejora la digestión de la lactosa en las personas que la digieren mal. Una sola, y ésa. De la bromelaína y de la papaína puedo contarte lo que son, de dónde salen y para qué las ha usado la gente durante siglos, y hasta ahí llega lo que la norma permite afirmar. Es un dato que no vas a encontrar en muchas tiendas.
Si tu asunto es concretamente la leche, entonces la enzima que buscas es la otra y la tengo aparte: ver el Enzimax Lactasa.
Mi consejo:
La etiqueta marca dos cápsulas después de comer, dos veces al día. En consulta yo lo manejo de otra manera: no lo pauto de diario, lo pauto para el día señalado. La boda, la comida de Navidad, la paella del domingo, el bufé del hotel. Ese día el bote va en el bolso y las cápsulas se toman después del plato fuerte, sin pasar nunca de la dosis diaria de la etiqueta.
La otra situación en la que lo saco es la de las semanas de comer fuera seguidas, esas tres o cuatro comidas de trabajo en cinco días que cada vez me cuentan más pacientes. Ahí sí lo mantengo los días que dure la racha.
Y una cosa que digo siempre y que no cuesta dinero: mastica. La digestión empieza en la boca y ninguna cápsula del mundo hace el trabajo que se salta quien come en diez minutos delante del ordenador. El paseo suave de un cuarto de hora después de comer va en el mismo paquete. Lo tienes todo, con los cuatro hábitos por los que empiezo antes de abrir ningún bote, en mi guía de digestión.
Si además de la comida larga lo que te pesa es la sobremesa entera, mira las perlas Essential Oils Digesti, con jengibre, menta y cardamomo. Y si lo que quieres es el trabajo de fondo, de semanas, ahí entra el Microbiota Acidophilus con su fibra.
Composición por cápsula:
Piña polvo (Ananas comosus (L.) Merr.), 250 mg; papaya polvo (Carica papaya L.), 200 mg; hinojo extracto (Foeniculum vulgare Mill., 0,25 % anetol), 50 mg. Excipientes tecnológicos: celulosa microcristalina (agente de carga), c.s.; estearato de magnesio (antiaglomerante), c.s. y dióxido de silicio (antiaglomerante), c.s.
Envoltura: polisacárido de origen vegetal (pululano).
Sin gluten, sin almidón, sin transgénicos y sin colorantes. Apta para vegetarianos, para diabéticos y para dietas restrictivas.
Contenido:
Bote de 50 cápsulas de 600 mg.
Modo de empleo:
- Tomar 2 cápsulas dos veces al día, después de las comidas, o según indicación de un especialista.
Advertencias:
- Complemento alimenticio a base de piña, papaya e hinojo.
- Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustitutos de una dieta variada y equilibrada.
- No superar la dosis diaria expresamente recomendada.
- Mantener fuera del alcance de los niños más pequeños.
- No recomendado durante el embarazo ni la lactancia.
- Si estás tomando anticoagulantes o cualquier otra medicación, coméntalo con tu médico antes de tomarlo.
- No recomendado en caso de alergia a la piña, a la papaya o al látex.
Conservación:
- Conservar el envase bien cerrado.
- Almacenar en un lugar fresco y seco, protegido de la luz solar.











Paloma V. –
estupendo