Essential Oils Digesti Equisalud 60 perlas
- Para esa sobremesa en la que estás más pendiente de tu barriga que de la conversación.
- Para el día de la boda, la cena de trabajo o la comida familiar que ya sabes cómo acaba.
- Para cuando llegas a media tarde con el pantalón apretando sin haber comido de más.
- Ocho aceites esenciales de planta: jengibre, menta, cardamomo, eneldo, salvia, mirra, incienso y orégano.
- Cada aceite viene con su quimiotipo declarado en la etiqueta, que es la manera seria de decir qué llevas dentro.
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Ocho aceites esenciales de planta en una perla pequeña. Jengibre, menta, cardamomo, eneldo, salvia, mirra, incienso y orégano.
Un aceite esencial es lo que queda de una planta cuando se le quita todo lo demás. Se mete la hoja, el rizoma o la resina en una corriente de vapor, el vapor arrastra las moléculas volátiles —las que huelen—, se enfría y esas moléculas se separan del agua. De cien kilos de hoja fresca de menta sale menos de un kilo de aceite esencial. Por eso cada perla lleva 2,5 miligramos de cada aceite y no más: a esa concentración, los miligramos cuentan.
A quién se la doy en consulta:
- A quien me describe la sobremesa como el peor rato del día.
- A quien tiene por delante una semana de comer fuera de casa: bodas, viajes de trabajo, Navidad, vacaciones con la comida de otro país.
- A quien come rápido y de pie porque su trabajo es así, y lo nota dos horas después.
- A quien se levanta de la mesa con ruidos y con esa punzada alta bajo las costillas del lado izquierdo.
- A quien se pasa la tarde desabrochándose el botón del pantalón.
- A quien ya toma la infusión de después de comer, le va bien, y quiere lo mismo en algo que quepa en un bolsillo.
- A quien viaja mucho y no puede ir con la tetera a cuestas.
- A quien prefiere una tanda corta y concreta —dos semanas como mucho— antes que un bote para todo el año.
- A quien lee las etiquetas y sabe apreciar que cada aceite venga con su quimiotipo delante.
Dos de estas ocho plantas llegaron a Belén
Oro, incienso y mirra. Dos de los tres regalos están dentro de esta perla, y además son hermanos botánicos: la mirra (Commiphora myrrha) y el incienso (Boswellia carterii) pertenecen a la misma familia, las burseráceas, árboles pequeños y retorcidos que crecen en Somalia, Etiopía, Yemen y Omán, en suelos donde no prospera casi nada. Ninguno de los dos se recolecta: se sangran. Se le hace al tronco un corte superficial, el árbol responde soltando una resina que va endureciendo al aire y, semanas después, se recogen a mano los goterones secos, que en el oficio se llaman lágrimas. Un árbol da unos pocos kilos al año. Eran caros hace tres mil años exactamente por la misma razón por la que lo siguen siendo hoy.
El quimiotipo: las letras que casi ninguna etiqueta se molesta en poner
Si te fijas en la composición de abajo, detrás de cada planta hay un «QT» y un par de nombres raros. Es el quimiotipo, y merece la pena entenderlo antes de comparar productos.
Dos matas de la misma especie, con el mismo nombre en latín, dan aceites distintos según el suelo, la altitud, las horas de sol y el momento en que se recolecten: una salvia de secano y otra de regadío no llevan la misma proporción de moléculas dentro. El quimiotipo dice cuál de esas moléculas manda en ese lote concreto. Cuando una etiqueta lo declara, te está diciendo que sabe con precisión qué ha metido en el frasco. Cuando pone sólo «aceite esencial de salvia», te estás fiando.
Cuatro apuntes de las plantas que faltan
La menta piperita no crece por su cuenta en el campo. Salió del cruce entre la menta acuática y la hierbabuena, se describió en un campo inglés a finales del siglo XVII y nació estéril: no da semilla viable. Toda la menta piperita del mundo se multiplica cortando estolones y volviéndolos a plantar, así que cada mata es, a efectos prácticos, un clon de aquella primera.
El jengibre tampoco. Zingiber officinale no se ha encontrado nunca en estado silvestre. Sólo se conoce cultivado, propagado trozo a trozo de rizoma por manos humanas durante miles de años. Y lo que compras en la frutería es un tallo subterráneo, aunque todo el mundo lo llame raíz.
El cardamomo es la tercera especia más cara del mundo, por detrás del azafrán y de la vainilla, y por el mismo motivo que ellas: las vainas se recogen a mano, de una en una, verdes y antes de que se abran, y en la misma planta no maduran a la vez. Hay que pasar varias veces por la misma mata a lo largo de semanas. En la India lo llaman la reina de las especias.
El eneldo lleva la calma en el nombre. La palabra viene del nórdico antiguo dilla, que significa arrullar o acunar. Los pueblos del norte de Europa lo tenían por la planta de la tranquilidad muchos siglos antes de que a nadie se le ocurriera destilarlo.
Lo que pasa ahí dentro mientras tú estás en la sobremesa
Tu tubo digestivo no deja quieta la comida ni un momento. La empuja con ondas: el músculo circular se contrae por detrás del bocado y se relaja por delante, y esa onda recorre metros como si alguien fuera apretando un tubo de pasta de dientes desde el fondo. Cuando la comida es abundante o muy grasa, el estómago tarda más en vaciarse y toda la cadena se alarga por detrás. De ahí que una sobremesa se pueda hacer tan larga por dentro como por fuera.
Y hay un sitio donde la cosa se complica por pura geometría. Tu colon sube por el lado derecho, cruza por debajo del estómago y, al llegar al lado izquierdo, hace una curva cerrada y muy alta, metida justo debajo de las costillas, pegada al bazo: el ángulo esplénico. El gas, que pesa menos, sube. Y ahí arriba, en ese recodo, se queda. Esa punzada bajo el costado izquierdo que tantas veces me describen con cara de susto tiene nombre y tiene mapa.
Mi consejo:
Una perla con la comida que ya sabes de antemano que te va a costar. En consulta la uso así, para ocasiones concretas y en tandas cortas: la etiqueta marca catorce días seguidos como máximo, y ese límite tiene todo el sentido con aceites tan concentrados. Para el trabajo de fondo, el de las semanas y los meses, uso otras cosas —el Microbiota Acidophilus y la fibra— y lo cuento entero en mi guía de digestión.
El día de la boda o del viaje, la perla va en el bolso o en el bolsillo de la chaqueta. Esa es la ventaja que tiene sobre la infusión de después de comer, que necesita cocina, agua caliente y cinco minutos que ese día no vas a tener. Por lo que cuesta el bote, yo lo tengo siempre en el cajón de casa y otro en la maleta.
Es la fórmula de mi tienda con la lista de advertencias más larga, precisamente por lo concentrada que va. Léela abajo antes de pedirla: si tomas medicación, si tienes la vesícula delicada o si arrastras acidez, esta fórmula no es para ti y en la guía tienes alternativas más suaves.
Composición por perla:
Aceite de girasol (Helianthus annuus L.), 478 mg;
Aceite esencial de jengibre (Zingiber officinale Roscoe, rizoma, QT: α-zingibereno), 2,5 mg;
Aceite esencial de cardamomo (Elettaria cardamomum (L.) Maton, semilla, QT: acetato de terpenilo), 2,5 mg;
Aceite esencial de menta (Mentha x piperita L., partes aéreas, QT: mentol, mentona), 2,5 mg;
Aceite esencial de eneldo (Anethum graveolens L., semilla, QT: carvona, limoneno), 2,5 mg;
Aceite esencial de salvia (Salvia officinalis L., partes aéreas, QT: alfa-tuyona, beta-tuyona), 2,5 mg;
Aceite esencial de mirra (Commiphora myrrha (Nees) Engl., gomorresina, QT: furanoeudesmadieno), 2,5 mg;
Aceite esencial de incienso (Boswellia carterii Birdw., gomorresina, QT: alfa-pineno, limoneno), 2,5 mg;
Aceite esencial de orégano (Origanum vulgare L., sumidad florida, QT: carvacrol), 2,5 mg;
Extracto rico en tocoferoles (antioxidante), 2 mg.
Envoltura: gelatina y humectante (glicerina).
Contenido:
60 perlas de 700 mg.
Modo de empleo:
- De una a tres perlas al día, preferiblemente con las comidas.
- No tomar más de tres perlas al día.
- No utilizar de forma prolongada: máximo 14 días seguidos.
Advertencias:
- Complemento alimenticio a base de aceites esenciales de plantas y aceite de girasol.
- Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustitutos de una dieta variada y equilibrada.
- No superar la dosis diaria expresamente recomendada.
- Mantener fuera del alcance de los niños más pequeños.
- No recomendado durante el embarazo o la lactancia, en niños menores de 18 años, en caso de cálculos biliares, reflujo gastroesofágico, gastritis o problemas hepatopancreáticos, ni en caso de antecedentes de epilepsia, convulsiones o patologías neurológicas.
- Consulte a un especialista si está tomando anticoagulantes u otros medicamentos.
- No utilizar de forma prolongada (máximo 14 días).
- No recomendado en caso de alergia a las apiáceas.
Conservación:
- Conservar el envase bien cerrado.
- Almacenar en un lugar fresco y seco, protegido de la luz solar.










