
Digestión: cómo cuidar tu sistema digestivo
Si después de comer notas pesadez, gases o esa hinchazón que te obliga a desabrocharte el pantalón, no estás solo: es de lo que más escucho en consulta, casi tanto como el dolor de espalda. Y casi siempre la conversación empieza igual: «Pedro, yo como bien… pero todo me sienta mal».
Te cuento cómo lo enfoco yo en consulta desde hace 30 años, qué hábitos cambio primero y qué suplementos utilizo cuando hacen falta. Sin modas y sin prometer milagros: lo mismo que le diría a cualquiera de mis pacientes.
Cómo lo enfoco en consulta

Antes de hablar de ningún bote, en digestión hay cuatro hábitos que cambian más que cualquier suplemento:
- Mastica de verdad. La digestión empieza en la boca. Comer en 10 minutos delante del ordenador le pasa factura al estómago, que recibe el trabajo a medio hacer.
- Cena ligero y pronto. Al aparato digestivo también le gusta dormir. Las cenas copiosas y tardías son el origen de muchas mañanas «espesas».
- Muévete después de comer. Un paseo suave de 10-15 minutos ayuda más de lo que parece. Quedarse hundido en el sofá, justo lo contrario.
- Horarios regulares. Tu intestino es un animal de costumbres: agradece comer más o menos a las mismas horas.
Probióticos: cuidar tu microbiota

En tu intestino conviven billones de bacterias — lo que hoy llamamos microbiota — y tratarlas bien es parte del trabajo digestivo diario. La base se alimenta desde el plato: yogur, kéfir, chucrut y, sobre todo, mucha verdura variada.
Cuando quiero dar un apoyo extra, en la tienda trabajo con la gama Microbiota de Equisalud, que aporta cepas concretas y bien identificadas: desde el clásico Lactobacillus acidophilus hasta la levadura Saccharomyces boulardii, una vieja conocida de los que viajan a menudo. Cada fórmula aporta familias de bacterias como las que habitan de forma natural en tu intestino.
Enzimas digestivas: ayuda para trabajar

Las enzimas son las «tijeras» que trocean lo que comes. La piña y la papaya son famosas justo por eso: aportan bromelaína y papaína, enzimas naturales que la tradición ha usado siempre alrededor de las comidas abundantes.
Hay un caso donde la ciencia europea es clarísima: la lactasa mejora la digestión de la lactosa en las personas que la digieren mal (es una alegación de salud autorizada en la UE). Si la leche te sienta regular, es la primera enzima en la que pensar antes de renunciar a todo lo lácteo.
Fibra y prebióticos: el alimento de tus bacterias

Si los probióticos son las bacterias, los prebióticos son su comida: fibras como los fructooligosacáridos (FOS) o la goma guar, presentes en alimentos como la achicoria, la alcachofa, el plátano o la avena.
Un consejo de consulta importante: la fibra se introduce poco a poco. Empezar con la dosis completa de golpe es la receta perfecta para pasarte una semana hinchado y abandonar. Se empieza con media dosis, con agua abundante, y se sube en una o dos semanas.
Las plantas de toda la vida

La manzanilla después de comer no es una moda: es de lo poco que las abuelas y la fitoterapia moderna firman a la vez. El hinojo y el jengibre se han utilizado tradicionalmente para acompañar la digestión, y siguen siendo mi primera recomendación «de botiquín blando»: en infusión tras las comidas fuertes, o en fórmulas concentradas cuando se quiere algo más cómodo.
En la tienda los encontrarás tanto en perlas de aceite esencial como dentro de fórmulas digestivas más completas.
Mi selección para empezar
Contestando a vuestras preguntas
¿El probiótico se toma con la comida o en ayunas?
Como norma general funciona bien en ayunas o justo antes del desayuno, con agua. Lo más importante no es el momento exacto sino la constancia: todos los días, varias semanas seguidas. Y si el bote indica otra pauta, manda el bote.
¿Cuánto tiempo se toma un probiótico?
En consulta suelo plantear tandas de 4 a 8 semanas y después valorar. No es un producto de «una semana y ya»; a la microbiota le gustan los procesos tranquilos.
¿Las enzimas hay que tomarlas en todas las comidas?
No. Se usan en las comidas que sabes que te cuestan: la comida copiosa del fin de semana, los lácteos si la lactosa no es lo tuyo, etc. Son una ayuda puntual, no una obligación diaria.
Tomo medicación, ¿puedo añadir estos suplementos?
Consúltalo antes con tu médico o farmacéutico llevando el bote o la lista de ingredientes. Es una regla que no me salto con ningún paciente, y contigo tampoco.
¿Sirven para niños o durante el embarazo?
Cada etapa tiene sus productos y sus dosis, y ahí no se improvisa: consúltalo siempre con tu pediatra, matrona o médico antes de dar o tomar nada.
¿Por dónde empiezo?
Si andas perdido: primero los hábitos de arriba durante dos semanas. Si con eso no basta, elige un apoyo (no cinco a la vez) según lo que te pase: pesadez tras comidas → enzimas; quieres cuidar la base → probiótico + fibra poco a poco; sobremesas incómodas → las plantas de siempre. Y si tienes dudas, escríbeme o pregúntame por WhatsApp: prefiero que aciertes a que compres.
💚 Recuerda que tienes tres formas de comprar siempre con descuento en la tienda.

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Los complementos alimenticios no sustituyen una dieta variada y equilibrada ni un estilo de vida saludable. Si estás en tratamiento médico, embarazada o en periodo de lactancia, o si las molestias persisten, consulta con tu profesional de salud. Este contenido es informativo y no sustituye una valoración individual.












