Microbiota Acidophilus Equisalud 60 cap.
- Para quien quiere cuidar la base de su digestión y no sólo apagar fuegos cuando ya están ardiendo.
- Para las temporadas en que la rutina se rompe del todo: viajes, horarios raros, semanas de mucho lío.
- Para quien come poca verdura y lo sabe perfectamente.
- Cada cápsula lleva 500 mg de fructooligosacáridos, la fibra de la que se alimentan las bacterias que ya viven en tu intestino.
- Cepa con nombre y número de depósito, Lactobacillus acidophilus LMG 8151, en una cápsula preparada para aguantar el paso por el estómago.
€27.35
3 disponibles
Añadir a mi listaDescripción
Lactobacillus acidophilus LMG 8151 con 500 mg de fructooligosacáridos por cápsula. Bacterias con apellido y la fibra que las acompaña.
Durante cuarenta años se repitió que llevamos diez bacterias por cada célula propia. El dato venía de una estimación de los años setenta hecha a ojo, y en 2016 un equipo del Instituto Weizmann se tomó la molestia de rehacer las cuentas midiendo de verdad. Salió aproximadamente una a una: unos treinta y ocho billones de bacterias frente a treinta billones de células tuyas. Menos espectacular y mucho más cierto. Y sigue siendo una barbaridad de habitantes: la inmensa mayoría vive en el último tramo del intestino, y ahí abajo se cierra buena parte del trabajo digestivo del día.
A quién se lo doy en consulta:
- A quien quiere empezar por la base y no por el parche, aunque tarde más en notarlo.
- A quien viaja: cambio de agua, cambio de comida, cambio de horario y quince días fuera de sus costumbres.
- A quien viene de una temporada dura y quiere retomar sus rutinas de cuidado digestivo. Si estás con tratamiento médico, coméntalo antes con tu médico.
- A quien come poca verdura y poca legumbre, lo reconoce en la primera visita y aún no está dispuesto a cambiarlo del todo.
- A quien atraviesa semanas de mucha tensión y nota que su barriga se entera antes que su cabeza.
- A quien ya cuida el plato —yogur, kéfir, chucrut, verdura variada— y quiere sumar una cepa concreta e identificada.
- A quien mira las etiquetas y sabe distinguir un «contiene lactobacilos» de una cepa con nombre, número y colección de depósito.
- A la gente mayor de mi consulta, que come menos cantidad y menos variedad de la que comía a los cuarenta.
- A quien entiende que esto se toma a diario durante semanas y no «cuando me acuerdo».
El pediatra que la encontró en 1900
Ernst Moro era un pediatra austríaco que trabajaba en Graz. Buscando por qué los lactantes criados al pecho enfermaban menos que los criados con leche de vaca, se puso a cultivar lo que encontraba en sus heces, y en 1900 aisló un bacilo que crecía justo donde casi ningún otro aguantaba: en medio ácido. Lo llamó Bacillus acidophilus, «el que ama el ácido», y ese apellido le ha quedado hasta hoy. Al mismo Moro le debemos el reflejo de Moro, ese sobresalto de brazos abiertos que se le busca a todos los recién nacidos del mundo. Un hombre con muy buen ojo.
Qué significa exactamente LMG 8151
Ese número no es un código de marketing. LMG es una colección de cultivos de la Universidad de Gante, en Bélgica: un banco público donde las cepas se depositan, se identifican, se congelan y quedan disponibles para que cualquier laboratorio del mundo pueda pedir exactamente esa y ninguna otra.
Decir «lactobacilos» es como decir «perro». Decir Lactobacillus acidophilus LMG 8151 es dar la raza, el nombre y el número de chip. En una etiqueta, esa diferencia separa un producto trazable de un polvo blanco.
La aduana ácida del estómago
Tu estómago mantiene en ayunas un pH de entre 1,5 y 3. Es más ácido que el vinagre, y ese ácido es la primera barrera que tiene el cuerpo contra todo lo que entra por la boca. Funciona precisamente porque no hace distinciones: cualquier bacteria que baje por ahí se lleva el mismo trato.
Por eso esta fórmula viene en cápsulas DRcaps, diseñadas para aguantar cerradas el paso por el estómago y abrirse más abajo. En el ensayo del fabricante tardaron 52 minutos desde la ingesta en desintegrarse, ya en el intestino delgado.
Los 500 mg de fibra que van dentro, y por qué son la mitad del producto
Los fructooligosacáridos son cadenas cortas de fructosa. Están de forma natural en la achicoria, la alcachofa, la cebolla, el puerro, el ajo, el espárrago y el plátano, y tienen una particularidad: tus enzimas digestivas no saben abrirlos. Las tuyas rompen un tipo concreto de enlace entre azúcares y el de estas fibras es del otro tipo. Así que la fibra atraviesa el intestino delgado entera, sin que puedas sacarle una sola caloría, y llega al colon tal cual salió del plato.
Ahí abajo cambia el reparto. Las bacterias del colon sí tienen la herramienta para abrir esos enlaces, y al fermentar la fibra producen ácidos grasos de cadena corta: acetato, propionato y butirato. Y aquí viene lo que a mí me sigue pareciendo asombroso después de treinta y cinco años: las células que recubren tu colon apenas se alimentan de la sangre, como hace el resto de tu cuerpo. Se alimentan sobre todo del butirato que fabrican las bacterias al otro lado de la pared, a unas micras de distancia. Tu intestino grueso tiene subcontratada su propia comida a sus inquilinos.
Por eso esta fórmula lleva los dos: las bacterias y la comida de las bacterias. Meter unas sin la otra es mudarse a un piso vacío.
Mi consejo:
Empieza por una cápsula al día, en ayunas o justo antes del desayuno, con agua. Y sube a dos cuando lleves una semana larga, si es que la necesitas. Lo digo por los 500 mg de fibra que lleva cada cápsula: la fibra se introduce despacio siempre. Ponerse el primer día con la dosis completa es la manera más segura de pasar tres días notando ruido de tuberías y abandonar el bote en el armario.
En consulta lo planteo en tandas de cuatro a ocho semanas y después valoro. Aquí no hay efecto de la primera cápsula: lo que manda es la constancia, todos los días, unas cuantas semanas seguidas. A la microbiota le gustan los procesos tranquilos.
Si lo tuyo son los viajes largos y las comidas de otros países, mira también el Microbiota Saccharomyces Boulardii, que es una levadura y aguanta el paso por el estómago por sí sola. Si lo que quieres es reforzar sólo la parte de fibra, la tienes en polvo en el Microbiota FOS, para echar al agua o al yogur. Y si vienes buscando además una ayuda para el día de la comida larga, ese es otro producto y otro momento: ver el Enzimax de Piña, Papaya e Hinojo.
El cuadro completo, con los hábitos que pongo antes de abrir ningún bote, lo tienes en mi guía de digestión.
Composición por cápsula:
Actilight® 950P (fructooligosacáridos, FOS), 500 mg; Lactobacillus acidophilus (Lactobacillus acidophilus LMG 8151, maltodextrina de maíz (agente de carga)) 2,5×1010 UFC/g, 100 mg. Excipiente tecnológico: estearato de magnesio (antiaglomerante), c.s.
Envoltura: agente de recubrimiento (hidroxipropilmetilcelulosa) y gelificante (goma gellan).
Se utilizan cápsulas DRcaps™, diseñadas para resistir la acidez gástrica y permitir que las bacterias lleguen al intestino delgado. Un estudio clínico de las cápsulas DRcaps™ situó su desintegración en 52 minutos desde la ingesta.
Contenido:
60 cápsulas. A la pauta de una al día te dura dos meses.
Modo de empleo:
- Tomar de una a dos cápsulas al día, o según indicación de un especialista.
- No tomar más de dos cápsulas al día.
Advertencias:
- Complemento alimenticio a base de FOS y Lactobacillus acidophilus.
- Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustitutos de una dieta variada y equilibrada.
- No superar la dosis diaria expresamente recomendada.
- Mantener fuera del alcance de los niños más pequeños.
Conservación:
- Conservar el envase bien cerrado.
- Almacenar en un lugar fresco y seco, protegido de la luz solar.











