Holomega Molibdeno Equisalud 50 cap.
- Si hay vinos que te sientan mal y llevas tiempo sin saber a qué echarle la culpa.
- Los sulfitos se usan como conservante en el vino, en los embutidos y en la fruta seca, así que es difícil no cruzarse con ellos cada semana.
- El cuerpo tiene una enzima dedicada a transformar esos sulfitos, y esa enzima necesita un átomo de molibdeno dentro para funcionar.
- El molibdeno contribuye al metabolismo normal de los aminoácidos azufrados.
- Es de los minerales de los que menos se habla, y el cuerpo lo necesita en cantidades mínimas, unos 50 microgramos al día.
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Descripción
Los sulfitos del vino los transforma una enzima del hígado que lleva un átomo de molibdeno en el centro, y sin ese átomo la enzima se queda parada.
«El vino blanco me sienta fatal, el tinto menos.» Esa frase sale en consulta de vez en cuando, y quien la dice ya ha probado a cambiar de marca y de precio sin sacar nada en claro. Los sulfitos se usan como conservante en el vino y van más cargados en el blanco que en el tinto. Quien los transforma dentro del cuerpo es una enzima del hígado, la sulfito oxidasa, y esa enzima lleva un átomo de molibdeno en el centro.
Beneficios:
- El molibdeno es un oligoelemento, de los que el cuerpo no fabrica y tiene que recibir con la comida, y le bastan unos 50 microgramos al día.
- El cuerpo monta ese átomo dentro de una molécula propia, el cofactor de molibdeno, y es el cofactor el que entra en las enzimas que lo necesitan.
- En las personas se conocen cuatro enzimas que trabajan con molibdeno: la sulfito oxidasa, la xantina oxidasa, la aldehído oxidasa y una cuarta, la mARC, descrita hace poco y todavía en estudio.
- La sulfito oxidasa transforma los sulfitos en sulfatos, y los sulfatos salen por la orina.
- Esos sulfitos llegan por dos caminos: con la comida, donde se usan como conservante, y desde dentro, porque el organismo los genera al deshacer aminoácidos con azufre como la cisteína y la metionina.
- Hay personas que notan que los sulfitos no les sientan bien, y estudios preliminares encontraron que muchas de ellas tenían muy poco molibdeno en sangre.
- La xantina oxidasa deshace las purinas que vienen del recambio del ADN y del ARN y las convierte en ácido úrico.
- El ácido úrico en cantidades normales se comporta como antioxidante en el plasma de la sangre, así que el cuerpo lo fabrica a propósito.
- La aldehído oxidasa se ocupa de los aldehídos, y el acetaldehído es justo la molécula que el cuerpo fabrica cuando deshace el alcohol.
- El molibdeno y el hierro se ayudan: el molibdeno es cofactor de enzimas que se unen al hierro y participan en mantener su nivel en la sangre y en el músculo.
- El molibdeno participa también en el hueso y en el diente, sobre todo en el esmalte.
- Las legumbres están entre los alimentos que más llevan, con las lentejas, las alubias y los guisantes por delante, y también aportan las almendras y las nueces.
- Cada cápsula lleva 500 microgramos, y la Unión Europea considera seguros en adultos hasta 600 microgramos al día.
- La envoltura es de pululano, un polisacárido de origen vegetal, así que te sirve igual si no tomas gelatina de origen animal.
- No lleva gluten, ni almidón, ni transgénicos, ni colorantes.
Para quién es:
- Si hay vinos que te sientan mal y ya has probado a cambiar de marca sin sacar nada en claro.
- Si en tu semana entran vino, embutidos o fruta seca envasada, que es donde más se usan los sulfitos como conservante.
- Si las legumbres aparecen poco en tu menú, que son de los alimentos que más molibdeno llevan.
- Si te interesa cómo trabaja el hígado por dentro y quieres darle la materia prima de sus enzimas.
- Si estás ordenando lo que comes y quieres cubrir también los minerales pequeños, de los que casi nadie habla.
- Si ya tomas magnesio, zinc o selenio y te falta el que nunca aparece en la conversación.
- Si has leído sobre el molibdeno y quieres un bote con la cantidad escrita en la etiqueta.
El mineral que la lenteja necesita antes que tú
El molibdeno llega a la lenteja desde la tierra, y la planta lo necesita mucho antes de que el plato llegue a la mesa. Las legumbres trabajan el nitrógeno del aire con las bacterias que viven en sus raíces, y la enzima principal con la que esas bacterias rompen el nitrógeno lleva molibdeno dentro. Si el suelo no tiene molibdeno, esa fijación se queda corta. De ahí que las lentejas, las alubias y los guisantes estén entre los alimentos que más aportan.
Las plantas tienen además otra enzima de molibdeno, la nitrato reductasa, con la que convierten el nitrato que absorben en material para fabricar sus proteínas. Es el mismo átomo trabajando en los dos extremos de la cadena, en la raíz de la planta y en el hígado de quien se come el plato.
Por qué el vino lleva sulfitos y qué pasa con ellos dentro
En la etiqueta de cualquier botella de vino está escrito «contiene sulfitos», y lleva ahí tantos años que ya casi nadie la lee. El sulfito se usa desde hace siglos para que el vino no se avinagre ni se oxide, y la industria alimentaria lo emplea también en embutidos, en fruta seca y en algunas conservas.
Dentro del cuerpo, el sulfito pasa a sulfato por obra de la sulfito oxidasa del hígado, y el sulfato se va por la orina. Esa enzima lleva el cofactor de molibdeno en el centro, así que el átomo de metal es parte del mecanismo. Y el organismo fabrica sulfitos por su cuenta cada vez que deshace cisteína o metionina, los dos aminoácidos que llevan azufre, así que esta enzima tiene trabajo incluso con la copa boca abajo.
Mi consejo:
En consulta el orden es siempre el mismo, primero el hábito y después el suplemento. Con el molibdeno el hábito son las legumbres, dos o tres veces por semana, que además traen fibra y proteína vegetal en el mismo plato.
La etiqueta deja una cápsula al día con las comidas y de ahí no subiría. Son 500 microgramos, y la Unión Europea considera seguros hasta 600 al día en adultos, así que una cápsula va bien servida. Lo tomaría por temporadas de un mes o dos en lugar de mantenerlo de forma indefinida, porque el molibdeno y el cobre se empujan el uno al otro y a dosis altas mantenidas el cobre puede quedarse corto.
La propia etiqueta avisa de que no es para personas con tendencia al ácido úrico alto, y tiene su razón, porque las enzimas que trabajan con molibdeno son justo las que fabrican ácido úrico. Si ese es tu caso, coméntalo con tu médico antes de empezar.
A una cápsula al día, el bote de 50 te dura 50 días, algo menos de dos meses.
Pedro Nó. Creador del Método Kinesia360. Graduado en Fisioterapia y Osteopatía.
Composición por cápsula:
Molibdato de sodio [molibdeno (VI)] dihidrato, 12,825 mg.
Por cápsula: molibdeno 500 µg (1.000 % VRN).
* %VRN: Valores de Referencia del Nutriente, según Reglamento UE 1169/2011.
Excipiente tecnológico: celulosa microcristalina (agente de carga), c.s.
Envoltura: polisacárido de origen vegetal (pululano).
No contiene gluten, ni almidón, ni transgénicos, ni colorantes. Apta para vegetarianos, diabéticos y pacientes con dietas restrictivas.
Contenido:
50 cápsulas de 370 mg. A una cápsula al día, el bote dura 50 días.
Modo de empleo:
- Tomar 1 cápsula al día, preferentemente con las comidas.
Advertencias:
- Complemento alimenticio a base de molibdeno.
- Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustituto de una dieta variada y equilibrada.
- No superar la dosis diaria expresamente recomendada.
- Mantener fuera del alcance de los niños más pequeños.
- No debe ser consumido por menores de 15 años.
- No recomendado para personas propensas a padecer niveles altos de ácido úrico.
Conservación:
Conservar el envase bien cerrado, en lugar seco, fresco y protegido de la luz solar.










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