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Añadir a mi listaEl Brisa 1 es un purificador de aire para habitaciones de hasta 30 m², como el dormitorio, el despacho o el cuarto de los niños. El aire pasa por un filtro HEPA 13 certificado y por una lámpara UV-C. En el nivel bajo es tan silencioso que lo puedes dejar encendido toda la noche. Como no lleva instalación, lo enchufas y ya está.
25 dBCarbón activadoHEPA 13 + UV-CMedidor de partículasPlug and playEn el nivel más bajo el purificador hace 25 dB, así que puedes dormir con él encendido.
Si huele a comida, se te ha quemado algo en la cocina o huele a mascota, el filtro de carbón activado se lleva ese olor.
El filtro HEPA 13 atrapa el polen, el polvo y los ácaros, y la lámpara UV-C inactiva los virus y las bacterias.
El medidor del frontal te enseña en números cómo está el aire de la habitación.
Como el Brisa 1 no necesita instalación, lo enchufas y lo cambias de habitación cuando quieras.
«HEPA» no es una marca: son las siglas de filtro de alta eficacia para partículas. Y el «13» es su nota, la que le pone la norma europea UNE-EN 1822, que es la que dice cómo hay que medir estos filtros para que la cifra signifique algo. Un HEPA 13 tiene que retener, como mínimo, el 99,95 % de las partículas.
Ahora viene lo curioso. Uno se imagina un filtro como un colador: pilla lo gordo y deja pasar lo fino. Un HEPA no funciona así: por dentro es una maraña de fibras finísimas, un laberinto. Las partículas grandes (polvo, polen, pelusa) van pesadas y rápidas, no saben tomar la curva y se estrellan contra las primeras fibras. Y las diminutas, mucho más pequeñas que 0,3 micras, tampoco vuelan rectas: van dando tumbos, rebotando contra las moléculas de aire, y en ese baile acaban tocando una fibra y quedándose pegadas.
¿Cuál es entonces la difícil? La del medio. Alrededor de 0,3 micras la partícula es demasiado ligera para estrellarse y demasiado pesada para dar tumbos, así que hace eslalon entre las fibras. Los ingenieros la llaman «el tamaño más penetrante», y ahí es exactamente donde se mide el filtro. Es decir: cuando lees ese 99,95 % estás leyendo su peor momento, no su mejor cifra. Con todo lo más grande y con todo lo más pequeño lo hace todavía mejor. Por eso el certificado importa tanto: sin él, el 99 % que anuncia una caja puede estar medido donde le convenga al fabricante.
La lámpara UV-C hace otro trabajo distinto, y conviene no confundirlos. No quema nada ni huele a nada: es luz de onda muy corta, esa parte del espectro que la atmósfera nos filtra allá arriba, y estropea el material genético de los microorganismos que pasan por delante. No los «mata» en plan película: los deja inactivos, incapaces de multiplicarse. El reparto es sensato: el HEPA retiene lo que entra, y el UV-C se ocupa de que lo que va circulando no siga a lo suyo.
Una cosa que conviene saber antes de elegir: un purificador trabaja por habitación, no por vivienda. Con un pasillo de por medio, el del salón no le limpia el aire al dormitorio. Así que la pregunta no es «cuál es mejor», sino «en qué habitación respiro más horas seguidas». Para la mayoría de la gente esa habitación es el dormitorio: son ocho horas de un tirón. Y quien tiene la casa abierta, con el salón como centro de todo, va directo al Brisa 7.
Yo tengo tres funcionando todo el día: uno en la consulta principal, otro en la sala de actividades y recuperación y otro en mi salón. Y los tenía mucho antes de este verano, por los virus que entran y salen con los pacientes. Con los incendios he añadido uno más en la sala de espera y otro en mi dormitorio, una inversión en salud que vale para siempre, eso sí, cambiando el filtro cada año sin falta. Lo que más miro es el medidor: la mañana que empezó a llegar la ceniza a Boadilla lo vi subir con todo cerrado, antes incluso de haberla olido. Esa es la diferencia entre suponer y saber. En casa yo lo pondría en el dormitorio, separado un palmo de la pared y sin meterlo detrás de la cortina, y lo dejaría toda la noche en el modo noche: limpiar el aire se parece más a barrer que a fregar, funciona mucho mejor constante que a ratos.
— Pedro Nó. Creador del Método Kinesia360. Graduado en Fisioterapia y Osteopatía. 35 años de consulta y más de 12.500 pacientes.
Filtro HEPA y lámpara UV-C: la combinación que el Ministerio de Sanidad y el IDAE señalaron como medida de purificación del aire en interiores.
HEPA 13 certificado según la norma UNE-EN 1822.

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| Peso | 8 kg |
|---|---|
| Dimensiones | 61 × 41 × 24 cm |
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