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Añadir a mi listaEn un salón-cocina abierto, el olor de la cena llega enseguida al sofá. El Brisa 7 está pensado para esos espacios grandes donde se junta la gente, y también para la oficina o la sala de espera. El aire pasa por un filtro HEPA 13 certificado y por una lámpara UV-C. El purificador regula la potencia él solo y te avisa cuando toca cambiar el filtro.
Carbón activadoHEPA 13 + UV-CModo inteligenteAviso de filtroEl Brisa 7 está pensado para salones grandes y oficinas, donde se junta mucha gente.
El purificador se lleva el olor a comida o a mascota que se queda pegado al sofá.
El filtro HEPA 13 atrapa el polen, el polvo y los ácaros, y la lámpara UV-C inactiva los virus y las bacterias.
En modo inteligente, la potencia sube y baja sola según lo que el aparato detecta en el aire.
El Brisa 7 te avisa cuando toca cambiar el filtro, así que no tienes que apuntarte la fecha.
HEPA no es una marca ni un adorno de la caja: es una categoría de filtro, y el número que va detrás es la nota que le pone la norma europea UNE-EN 1822. Un HEPA 13 está obligado a retener al menos el 99,95 % de las partículas. Lo interesante no es el número, sino dónde se lo miden.
Porque un filtro de estos no es un colador con agujeros pequeños: por dentro hay una selva de fibras microscópicas, y las partículas quedan atrapadas de varias maneras a la vez. Las gordas van lanzadas y con inercia: no giran a tiempo y chocan. Las ultrafinas hacen lo contrario, van dando bandazos entre las moléculas de aire y en ese zigzag terminan rozando una fibra y quedándose ahí. Las que lo tienen fácil para escaparse son las de en medio, en torno a 0,3 micras: ni chocan ni zigzaguean, se escurren. Los ingenieros bautizaron ese tamaño como «el más penetrante», y es precisamente en él donde la norma exige medir. Traducido: el 99,95 % es la nota del examen más duro. En todo lo demás rinde mejor. Un aparato sin ese certificado puede presumir de un 99 % elegido a conveniencia; con la norma delante, no hay dónde esconderse.
Que un equipo grande cuente además con seis etapas tiene su lógica: en un salón o una oficina el aire tiene que dar muchas más vueltas por el aparato, y cada etapa se encarga de lo suyo para que el HEPA no se sature con lo que otra capa podía haber parado antes. Es lo que alarga la vida del filtro caro.
Y ojo al reparto de tareas, que casi nadie lo explica bien: el HEPA retiene, la lámpara UV-C inactiva. La UV-C es una luz de onda cortísima, la que la atmósfera nos filtra allá arriba, que estropea el material genético de los microorganismos que le pasan por delante. No los desintegra: los deja sin poder reproducirse. Uno se queda con lo que entra, la otra se ocupa de lo que circula. Dos trabajos distintos, y por eso van juntos.
Una cosa que conviene saber antes de elegir: un purificador trabaja por habitación, no por vivienda. Con un pasillo de por medio, el del salón no le limpia el aire al dormitorio. Así que la pregunta no es «cuál es mejor», sino «en qué habitación respiro más horas seguidas». Para la mayoría de la gente esa habitación es el dormitorio: son ocho horas de un tirón. Y quien tiene la casa abierta, con el salón como centro de todo, va directo al Brisa 7.
Tengo tres funcionando todo el día: la consulta principal, la sala de actividades y recuperación, y mi salón. Y no los compré este verano: los tenía ya, por los virus que entran y salen con los pacientes. Con los incendios he añadido uno más en la sala de espera y otro en mi dormitorio, una inversión en salud que vale para siempre, eso sí, cambiando el filtro cada año sin falta. Lo que más uso es el medidor. Veo subir el número de partículas en el visor cada vez que alguien abre la puerta de la calle; en modo automático el aparato sube solo la potencia y al rato el número vuelve a bajar. En Boadilla, la mañana que empezó a llegar la ceniza, lo vi subir con todo cerrado antes de olerla siquiera. Ya no supongo cómo está el aire: lo miro. En un salón grande yo lo colocaría cerca de por donde entra el aire (el recibidor, o la puerta que más se abre), separado un palmo de la pared y sin ningún mueble tapándole la salida, y lo dejaría encendido en modo inteligente todo el día: constante trabaja mucho mejor que a ratos.
— Pedro Nó. Creador del Método Kinesia360. Graduado en Fisioterapia y Osteopatía. 35 años de consulta y más de 12.500 pacientes.
Filtro HEPA y lámpara UV-C: la combinación que el Ministerio de Sanidad y el IDAE señalaron como medida de purificación del aire en interiores.
Retiene los olores.
HEPA 13 certificado según la norma UNE-EN 1822.

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| Peso | 11 kg |
|---|---|
| Dimensiones | 67 × 46 × 27 cm |
Admin Nuevo –
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