Holofungi Cordiceps Equisalud 50 cap.
- Si duermes tus horas, no te duele nada y aun así a las seis de la tarde estás fundido.
- Si vienes de una gripe fuerte o de una operación y llevas semanas sin volver a tu ritmo de antes.
- La célula paga cada movimiento con ATP, y la adenosina es la pieza sobre la que el cuerpo monta ese ATP.
- Este hongo crece en los pastos del Tíbet, entre tres mil y cinco mil metros, donde hay cerca de la mitad del oxígeno que al nivel del mar.
- Lleva extracto concentrado cuatro a uno, con la especie escrita en la etiqueta, Cordyceps sinensis, y vitamina C.
El bote grande sale más barato por cápsula.
36,57 €
Descripción
Crece a cuatro mil metros en la meseta tibetana, sobre la oruga de una polilla, y los tibetanos lo llaman hierba en verano y gusano en invierno.
«Duermo mis horas y a las seis de la tarde estoy fundido.» Esa frase se repite mucho en consulta, y casi nunca viene sola. Suele venir con un invierno de gripes, con una temporada de guardias o con una operación de la que hace ya tres meses. Y bastantes veces la persona llega con el nombre del cordyceps aprendido de un vídeo o del gimnasio, preguntando si eso sirve para algo. La respuesta no cabe en un sí o un no, y empieza en una oruga enterrada a cuatro mil metros de altura.
Beneficios:
- El cordyceps es un hongo que en la naturaleza crece sobre la oruga de una polilla, en los pastos de alta montaña del Tíbet y del Himalaya.
- A cuatro mil metros de altura hay cerca de la mitad del oxígeno que al nivel del mar, y ese es el sitio donde este hongo vive.
- La célula paga cada contracción de un músculo con ATP, y el ATP se monta sobre una adenosina.
- La farmacopea china mide la adenosina para comprobar la calidad de este hongo, así que es una de las piezas por las que se le reconoce.
- De un hongo de esta misma familia se aisló en 1950 una molécula que se llamó cordicepina, una adenosina a la que le falta un oxígeno, y desde entonces no ha dejado de estudiarse.
- Lo que los libros antiguos llamaron ácido cordicépico resultó ser manitol, el mismo azúcar que endulza los chicles sin azúcar.
- La vitamina C ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga.
- Cada cápsula lleva 40 mg de vitamina C, que es la mitad de la cantidad diaria de referencia para un adulto.
- Los hongos llevan betaglucanos en la pared, y son la parte del hongo con más investigación detrás.
- Lo que se ha medido en personas con extractos de cordyceps se hizo en grupos pequeños, sobre todo con adultos mayores poco entrenados, mirando cuánto oxígeno movían en una prueba de esfuerzo.
- En los ensayos hechos con deportistas jóvenes y ya entrenados los resultados no acompañaron.
- Por cómo se ha estudiado, este hongo tiene más sentido para quien anda por debajo de su forma que para quien ya está en ella.
- En la tradición china se coloca en el capítulo del riñón, que en esa medicina es el almacén de la energía de fondo, la que no se gasta en un día.
- El hongo aporta vitaminas del grupo B y E, y minerales como el manganeso, el zinc, el selenio, el cromo, el fósforo y el potasio.
- La etiqueta dice la especie, Cordyceps sinensis, dice la parte que se usa, que es el cuerpo fructífero, y dice el ratio, cuatro a uno.
- La cápsula es de pululano, un polisacárido de origen vegetal, y no lleva gluten, ni almidón, ni transgénicos, ni colorantes.
Para quién es:
- Si duermes tus horas, no te duele nada y aun así llegas a media tarde sin batería.
- Si vienes de una gripe fuerte o de una operación y llevas semanas sin volver a tu ritmo.
- Si has pasado de los sesenta, sales a andar y la cuesta de siempre se te hace más larga que el año pasado.
- Si trabajas a turnos o haces guardias y el cuerpo te lo cobra a mitad de semana.
- Si el cansancio te viene de una temporada larga y no de una mala noche.
- Si has oído hablar del cordyceps en el gimnasio o en un vídeo y quieres saber qué hay detrás de verdad.
- Si buscas un tónico de los que se toman una temporada entera.
- Si ya tomas hongos y te fijas en que la etiqueta diga la especie y la parte que se usa.
Una oruga, cuatro mil metros y un hongo con dos nombres
En los pastos de la meseta tibetana vive la oruga de una polilla que pasa el invierno enterrada. A esa oruga la infecta un hongo que se la va comiendo por dentro hasta ocupar todo su cuerpo. Cuando llega el deshielo, del suelo asoma una vara fina y oscura, de dos o tres centímetros, que es la parte del hongo que fructifica. Debajo, enganchada a la vara, sigue la oruga entera.
Los tibetanos lo llaman yartsa gunbu, que significa hierba en verano y gusano en invierno. Los chinos le dicen dong chong xia cao, que son las mismas cuatro palabras cambiadas de orden. Se recoge a mano, de rodillas, durante unas pocas semanas al año, y es uno de los productos naturales más caros que existen.
Por eso casi todo el cordyceps que se vende en el mundo viene de cultivo y no de aquellos pastos, y por eso en un bote de hongos conviene leer la etiqueta, que es donde está la especie y la parte que se usa. La de este dice Cordyceps sinensis, cuerpo fructífero y ratio cuatro a uno.
En los recetarios antiguos figura entre los tónicos de los emperadores, y de ahí le viene también la fama de afrodisíaco que todavía arrastra.
Los récords de 1993 y lo que de verdad se ha medido
En septiembre de 1993, en los Juegos Nacionales de China, un grupo de corredoras batió tres récords del mundo en pocos días. Su entrenador contó a la prensa que el secreto estaba en el entrenamiento y en un tónico con cordyceps y sangre de tortuga. Aquel titular dio la vuelta al mundo y de ahí viene la fama deportiva de este hongo. Años después, varias de aquellas atletas aparecieron en casos de dopaje, y una carta que ellas mismas firmaron en los noventa, y que salió a la luz mucho más tarde, contaba que habían tomado sustancias prohibidas.
Lo que se ha medido en personas desde entonces es bastante más modesto, y conviene saberlo antes de comprar un bote. Los estudios son pequeños, se han hecho sobre todo con adultos mayores poco entrenados y con extractos de micelio, y lo que miraban era cuánto oxígeno movía la persona en una prueba de esfuerzo. En los trabajos hechos con deportistas jóvenes y ya entrenados los resultados no acompañaron.
Así que el cordyceps tiene más sentido para quien anda por debajo de su forma que para quien ya está en ella, y se toma durante una temporada, nunca el día antes de la carrera.
Mi consejo:
En consulta el cordyceps lo pienso para quien viene de una temporada larga de cansancio, de esas que se cuentan por meses. Quien lo busca para el partido del domingo se va a llevar una decepción, porque esto no es un café y no se nota en una hora.
Antes del bote hay tres cosas que conviene mirar, las horas de sueño, el hierro y la tiroides. Un cansancio que sale de ahí se ve en un análisis y no se arregla con un hongo.
La etiqueta deja de una a dos cápsulas al día. Yo empezaría por una con el desayuno la primera semana y pasaría a dos, una con el desayuno y otra con la comida. Dale dos meses antes de juzgarlo.
A una cápsula al día, el bote de 50 te dura 50 días, y a dos cápsulas, 25 días.
Si tomas anticoagulantes o medicación para las defensas, coméntale el bote a tu médico antes de empezar.
Pedro Nó. Creador del Método Kinesia360. Graduado en Fisioterapia y Osteopatía.
Composición por cápsula:
Cordiceps extracto seco (Cordyceps sinensis (B.) Saccardo, cuerpo fructífero, ratio 4:1), 350 mg; vitamina C (ácido L-ascórbico), 40 mg.
Excipiente tecnológico: celulosa microcristalina (agente de carga), c.s.
Envoltura: polisacárido de origen vegetal (pululano).
No contiene gluten, ni almidón, ni transgénicos, ni colorantes. Apta para vegetarianos, diabéticos y pacientes con dietas restrictivas.
Contenido:
50 cápsulas de 550 mg. A una cápsula al día, el bote dura 50 días. Si ya sabes que lo vas a mantener la temporada entera, tienes el bote de 180 cápsulas.
Modo de empleo:
- Tomar de 1 a 2 cápsulas al día.
Advertencias:
- Complemento alimenticio a base de cordyceps y vitamina C.
- Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustitutos de una dieta variada y equilibrada.
- No superar la dosis diaria expresamente recomendada.
- Mantener fuera del alcance de los niños más pequeños.
Conservación:
Conservar el envase bien cerrado, en lugar seco y fresco.











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