Ashwagandha ayurveda 50 caps.
- Para esa temporada larga en la que el cuerpo va con el freno de mano puesto y no sabes muy bien por qué.
- Para quien llega a la noche con el depósito vacío y la cabeza todavía en marcha.
- Para quien está atravesando una época que aprieta: mucho trabajo, alguien a quien cuidar, un cambio grande.
- La raíz más conocida del Ayurveda: allí es una rasayana, de las plantas que se toman acompañando los años y no para salir del paso de una tarde.
- Extracto seco de la raíz, titulado al 1,5 % en withanólidos: ese porcentaje es lo que separa un extracto con control analítico de un bote de raíz molida.
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Todo el mundo la nombra y casi nadie la cuenta. Extracto seco de raíz de ashwagandha titulado al 1,5 % en withanólidos, 400 mg por cápsula.
La ashwagandha ha hecho un camino rarísimo. En pocos años ha pasado de ser una palabra que nadie sabía pronunciar a estar en el escaparate de cualquier herbolario, en los vídeos de medio internet y en la conversación de gente que no había tomado una planta en su vida. Y con tanto ruido se ha quedado sin lo principal: qué es. Es una raíz. La raíz de una mata gris y discreta que crece en las tierras secas de la India, y que allí se usa desde mucho antes de que existiera la palabra «suplemento».
A quién se la enseño en consulta:
- A quien lleva una temporada larga en la que el cuerpo va con el freno de mano puesto y no sabe muy bien por qué.
- A quien llega a la noche con el depósito vacío y la cabeza todavía en marcha.
- A quien atraviesa una época de las que se notan por dentro: un trabajo que aprieta, alguien a quien cuidar, unas oposiciones, una mudanza, un cambio grande.
- A quien se levanta ya cansado, antes de empezar el día.
- A quien ha oído hablar de la ashwagandha por todas partes y quiere saber de una vez qué es exactamente lo que está comprando.
- A quien busca una planta de las de acompañar una temporada entera, con su ritmo, y no una cápsula para el apuro de una tarde.
- A quien ya tiene puesta la base —dormir a sus horas, luz natural por la mañana, el café hasta mediodía— y quiere sumar. Si esa base todavía no está, empieza por ahí: lee mi guía de estrés y descanso.
- A quien mira la etiqueta antes de comprar y sabe que un extracto de raíz titulado y un bote de raíz molida no son la misma compra.
- A quien le tira la tradición ayurvédica y quiere la planta de siempre, bien hecha.
- A quien agradece una cápsula por la mañana y olvidarse.
La planta: una mata gris que no llama la atención
Si te la cruzaras no la mirarías dos veces. Es un arbusto de hasta dos metros, cubierto de un vello finísimo que le da un aire plateado, con unas flores acampanadas de apenas medio centímetro, verdosas y sin ninguna gracia. Aguanta la sequía, se agarra entre las piedras y crece hasta en los bordes de camino. Todo lo que vale está debajo, bajo tierra.
Lo bonito llega con el fruto: una baya redonda, de rojo encendido, envuelta en el cáliz de la flor, que al madurar se hincha, se vuelve de papel y la guarda dentro como un farolillo. Ese farolillo es la firma de la familia. Porque la ashwagandha es una solanácea: prima del tomate, de la patata, del pimiento y de la berenjena. En inglés la llaman winter cherry, cereza de invierno, justo por esa bolita roja. En Occidente también le dicen «ginseng indio», aunque con el ginseng no tiene ningún parentesco botánico.
Los dos apellidos que lleva tu bote. Mira la composición, ahí abajo: Withania somnifera (L.) Dunal. Esas cuatro palabras son dos siglos de historia y casi nadie las traduce. La «L.» es Linneo, que en 1753 la metió en el género Physalis —por el farolillo, claro— y la bautizó somnifera, que en latín significa «que trae el sueño». El nombre se le quedó pegado desde entonces. El «Dunal» es Michel Félix Dunal, catedrático de Montpellier y el hombre al que De Candolle encargó todas las solanáceas de su gran catálogo botánico; en 1852 la sacó de los physalis y la pasó al género Withania, y ahí sigue.
Y el género tiene su propia historia: lo creó en 1825 el médico francés Charles Pauquy, que se lo dedicó a Henry Witham, un naturalista británico dedicado a las plantas fósiles que con toda probabilidad no vio una ashwagandha en su vida. Lo curioso es sobre qué plantas lo fundó: sobre dos de las nuestras. Withania frutescens, que crece en el sur de la Península, en Baleares y en Canarias, y Withania aristata, el orobal, endémico de las islas. Tienes primas hermanas de la ashwagandha creciendo en España.
Y el nombre de verdad, el que usa la gente allí: olor a caballo. Viene del sánscrito, ashva (caballo) y gandha (olor), por el aroma de la raíz recién arrancada, que es inconfundible y no gusta a todo el mundo. La tradición le da además la otra lectura, la que ha viajado por el mundo: la del caballo como animal de fuerza. Las dos lecturas conviven desde hace siglos en el mismo nombre.
Rasayana, y por qué la raíz y no la hoja
En el Ayurveda la ashwagandha no está en el cajón de los remedios rápidos. Está clasificada como rasayana, la categoría que aquellos textos reservaban a las plantas de tomar a lo largo de los años, de las que acompañan etapas enteras. Es una manera de entender el tiempo muy distinta de la nuestra, y explica bastante bien cómo se ha usado esta raíz durante milenios en la farmacopea india.
Al comprar hay una cosa que conviene mirar: en el mercado hay ashwagandha de raíz, de hoja y de mezcla. La hoja es más barata de procesar y sale más rentable. La que se ha usado siempre en el Ayurveda es la raíz. En nuestra etiqueta pone «raíz», y pone también el porcentaje al que está titulado el extracto: 1,5 % en withanólidos, que son los compuestos con los que se controla analíticamente cada lote. Míralo siempre, porque no todas las etiquetas lo dicen.
Una raíz con denominación de origen
La ashwagandha se cultiva en las tierras secas y arenosas del oeste de Madhya Pradesh y del distrito de Nagaur, en Rajastán: terreno pobre, de esos donde poco más se da. Se siembra con las lluvias de septiembre y la raíz se arranca unos seis meses después, cuando la planta se seca. En toda la India son unas 5.000 hectáreas que dan cerca de 1.600 toneladas de raíz al año, y de ahí sale la ashwagandha del mundo entero.
En enero de 2026 pasó algo que aquí no llegó a los titulares: la ashwagandha de Nagaur recibió el sello de Indicación Geográfica. La misma figura que protege a un queso o a un vino con denominación de origen, aplicada a una raíz. Se lo dieron porque el clima seco y la arena de esa comarca le dan raíces más largas y más gruesas, y bayas de un rojo más intenso. Es tan reciente que todavía no lo verás en casi ninguna etiqueta, tampoco en la nuestra; te lo cuento porque explica por qué en esta planta el origen y el análisis importan tanto.
Mi consejo:
Yo la pauto por la mañana, con el desayuno. Empiezo siempre con una cápsula y, según cómo vaya la cosa, subo a dos. De ahí no paso.
La uso por tandas —dos o tres meses, con su descanso— y dentro de un plan, mirando antes qué más está tomando la persona. No es un bote para tener abierto todo el año ni para todo el mundo: se decide caso a caso. Hay dos situaciones en las que directamente no la pongo: el embarazo y la lactancia, y cuando hay medicación para la tiroides de por medio sin que el médico lo sepa.
En consulta rara vez va sola. La combino mucho con el magnesio de la noche, y para el sistema nervioso el que más me gusta es el Holomega Magtein, treonato de magnesio. Y si lo que quieres es el cuadro completo —el sueño, el ritmo del día, lo que sí está en tu mano—, te lo explico entero en mi guía de estrés y descanso.
Composición por cápsula:
Ashwagandha extracto seco (Withania somnifera (L.) Dunal, raíz, ≥ 1,5 % withanólidos), 400 mg.
Excipientes tecnológicos: celulosa microcristalina (agente de carga), c.s. y estearato de magnesio (antiaglomerante), c.s.
Envoltura: polisacárido de origen vegetal (pululano).
Sin gluten, sin almidón, sin transgénicos y sin colorantes. Apta para vegetarianos, para diabéticos y para dietas restrictivas.
Contenido:
50 cápsulas de 730 mg. A una cápsula al día te dura casi dos meses; a dos, poco menos de un mes. Si ya sabes que la vas a mantener una temporada larga, existe el bote grande de 180 cápsulas.
Modo de empleo:
- Tomar de 1 a 2 cápsulas al día, preferiblemente por la mañana, o según indicación de un especialista.
Advertencias:
- Complemento alimenticio a base de ashwagandha.
- Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustitutos de una dieta variada y equilibrada.
- No superar la dosis diaria expresamente recomendada.
- Mantener fuera del alcance de los niños más pequeños.
- No tomar durante el embarazo ni la lactancia.
- No recomendado en niños ni adolescentes.
- Si tomas medicación para la tiroides o estás en seguimiento por ella, consúltalo con tu médico antes de empezar.
- Si estás en tratamiento médico, en especial con sedantes, ansiolíticos, inmunosupresores o medicación para la tensión o la diabetes, consúltalo con tu médico.
- Si tienes una alteración del hígado o tomas medicación que lo cargue, consúltalo con tu médico antes de tomarla.
Conservación:
Conservar el envase bien cerrado, en lugar seco y fresco y protegido de la luz solar.











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